28 nov. 2008

La Cultura del Silencio

Ya empezamos a ser algunos más escribiendo además de Dani García; mi "opera prima" de este blog es este post, una reflexion sobre mi visita a Tokio hace unos meses.

En Tokio, lo que no se percibe a primera vista es lo más interesante. Me refiero al silencio, un silencio que parece más bien un fantasma que planea en recorrido sinuoso por las calles más concurridas esquivando cada obstáculo de sonido. Los semblantes serios y las miradas que esconden sentimientos y deseos reprimidos son la común realidad de esta gran urbe. A veces estas miradas se escapan hacia algunos extranjeros, que no conscientes de la nueva cultura en la que se ven inmersos, rompen su silencio. Se puede apreciar como al mirarte, de alguna manera piden respeto con un gesto suplicante. A veces, algunos de esos extranjeros llegamos a entenderlo y bajamos el tono de voz, otras algunos hacen como que no va con ellos. Como si la distancia entre nuestras culturas fuera una barrera infranqueable de la cual somos presos. Paseando por las calles de la ciudad nipona voy reflexionando sobre la experiencia que me ofrece el contagio de culturas tan dispares a la nuestra, en las que no nos reconocemos y en las cuales algunos individuos afirman sus raíces, a veces de forma impuesta por la tradición y sin realmente tener la intención de asumir esa experiencia de vida.

De noche todo cambia. Sobrevuela un velo de ironía sobre la ciudad. Como un carnaval de máscaras, interminables desfiles de moda alimentada por la reveldía de las masas de jóvenes nos soprende y a la vez nos invita a entrar en un submundo paralelo al de la tradición, al de las costumbres ancestrales, al del trabajo duro sumado a la tensión social latente. En ese submundo de desinhibición y descaro, los jóvenes con máscaras de modernidad caótica hacen bullir el ambiente de locales exclusivos que se esconden en callejuelas decadentes bajo insinuantes letreros luminosos. Allí desaparece de repente la Cultura del Silencio como por arte de magia. Allí el inconsciente de cada individuo tokiota aparece tras las capas de más y la droga ilegalmente admitida. Allí un zumbido constante convierte el rotundo silencio de la ciudad en un asombroso caos de conceptos contrapuestos e inquietudes reveldes que van más allá de la adolescencia.

Una paseo nocturno de conciertos por Madrid

Siguiendo el hilo del post sobre la Riviera donde nos quejabamos que fuera la única sala de aforo medio de Madrid, en cuanto a las salas pequeñas tengo pocas quejas, hay unas cuantas, variadas, y con programación regular, aunque seguimos por detrás de los pasos de Barcelona. Si alguna observación tengo es que están excesivamente concentradas en el centro de Madrid, y no ocurre como en Londres donde tienes garitos en las zonas 3 y 4 (siempre me guio por el plano del metro); aunque hacer una comparación del panorama de la capital británica con la española es de locos.

Ayer jueves por la noche, mientras caía un buen fresquito sobre Madrid pretendía hacer un recorrido nocturno con tres paradas, tres conciertos que se quedaron en dos. Primero, Bleach en la Sala Juglar, en Lavapiés. La verdad que no conocía a estos madrileños, fui al concierto por la recomendación de un amigo (saludos a César) y me dejaron buena impresión. Pese a las deficiencias técnicas del sonido de la sala, mostraron que en cuanto a técnica instrumental no dejan nada que desear, al contrario, es problablemente su mayor virtud, y su sello rock muy punkero, que recuerda a The Clash en algunos temas, sería muy apropiado para agitar audiencias de más de los treinta que estábamos ayer allí. Se nota su admiración por Led Zeppelin -guitarra de atmósfera Jimmy Page-. He "linkeado" (si se dice así) su myspace donde están sus temas, un vídeo, y han colgado una escena acojonante de Snatch, cerdos y diamantes, además de su admiración por Cantona y Gem Archer.

Con los oídos ya algo castigados nos fuimos al Honky Tonk donde actuaba Circodelia. Una banda con un talento que no ha ido acorde con la huella que han dejado, reducida, aunque algunos seguimos acordándonos del rock'n'roll "stoniano", los acordes que recuerdan a un prematuro Bowie, y los ritmos propios del rock español y argentino. Victor Pérez -vocalista- se cantó temas clásicos como Las chicas de las canciones, Vamos a ir al infierno o Lo trágico es magnético con ese desparpajo de movimientos que siempre le ha caracterizado, bien acompañado por la banda, especialmente a la guitarra. Se atrevieron además a versionar el Maybe, I'm amazed de Paul McCartney y creo recordar (estaba algo ido) Shake, Rattle and Roll de Bill Haley, un tema clásico de la década de los 50.

Se me quedó en el tintero pasar por la sala Art Brut donde actuaban en la fiesta de la Revista Arto de Madriz, bandas como Hola a todo el mundo (que recomiendo), Russian Red o The Secret Society, versionando temas de los 90 bajo el lema "El grunge ha vuelto". Ya me contarán algo. Os dejo Ámame y muere de Circodelia:

26 nov. 2008

The Killers, Day & Age

No me gusta valorar los álbums con una sola escucha porque no sueles ser justo con ellos, así que llevo tres días dándole al Day & Age de The Killers, su tercer LP. En cierta manera, ha confirmado lo que sospechaba con los temas filtrados estos dos meses, esta un poco por debajo de Sam's Town (2006) y dos niveles abajo de Hot Fuss (2004), que es un discazo. Un mesecito llevan los medios británicos anunciando a bombo y platillo la salida del disco de "la banda británica de Las Vegas". Aunque en Day & Age planea una cierta estética Las Vegas, el tema de apertura -Losing touch- parece la banda sonora de la ciudad del juego, seguirán siendo muy británicos y ya empiezan a ser, lo que llaman desde las islas, una "banda de estadio". Y ese es problema, ¿el estar convirtiéndose en un gran grupo está anulando la sesera del cuarteto de Las Vegas? Despedacemos Day & Age:

Hot Fuss es (para mí) uno de los mejores discos de este siglo, ese aroma tan brit que recordaba a New Order. En Sam's Town tocaron un poquito la fibra americana y les valió unas cuantas críticas; creo que el álbum era bueno, pero habían puesto el listón muy alto dos años antes. Day & Age respira los ochenta por los cuatro costados, y no tiene cabida en el universo indie, es un disco muy Killers pero que va más allá de su típico sello. La producción lo delata, puedes encontrarte desde el ¡saxo! de Joy Ride y Losing touch a la atmósfera tropical de I can't stay, pasando por las llamadas a ritmos africanos de This is your life. En este punto de la crítica creerás que Brandon Flowers y Cia han perdido los papeles y han hecho una basura en forma de CD. Pero hay tiempo para recordar las armonías de ópera pop de Hot Fuss como Spaceman, el drama de Neon Tiger, y A dustland fairytale, una verdadera melodía épica.

Mucha polvareda se ha levantado respecto a Human, primer y fatídico single. Are we human/or are we dancer? entona Flowers. La verdad que para el público general no tiene mucho sentido -que es lo que se critica desde los medios- pero como tantas letras que solo entendemos cuando se le pregunta al artista. I've got soul/I'm not a soldier escribió en All these things that I've done; el sinsentido en Brandon es habitual, y que los versos antes mencionados hagan referencia a la novela de Hunter S.Thompson, Miedo y asco en Las Vegas, hacen que le de mi aprobación (solo falta que hablen de mescalina). No tanto a la melodía que domina a la pieza; me parece horrible, muy simplista y por momentos se acerca a lo barato. Pero bueno, es parte de esa atmósfera ochentera que rodea al álbum.

Tengo que reconocer que hace dos días no veía más allá de mis narices y no hablaba bellezas de este disco que ha mejorado con mis repetidas escuchas, aunque no lo veo por encima de los dos anteriores y sigo observando carencias en la producción. Quizás es que no me adapto a las rarezas que han introducido los de Las Vegas y el productor Stuart Price, quizás porque no me gustan nada las extravagancias de Brandon Flowers, esa nueva chaquetita, ese vídeo cutre de Human, o que les tenemos hasta en la sopa.
Os dejo con All these things that I've done del primer LP en el T in the Park de Escocia en 2005:

Cold War Kids, Moby Dick (Madrid), 25 de Noviembre

Tenía bastantes expectativas en ver a estos californianos, y cumplieron con notable bajo ayer en la sala Moby Dick de Madrid. Todo vendido para el paso del cuarteto norteamericano por la capital y Barcelona (antes de ayer) con un público muy "guiri", lo que da a ver el desconocimiento de este grupo en los oyentes españoles.

Dos claves son las del éxito de Cold War Kids. Por un lado, la entonadísima y potente voz de Nathan Willett; la otra, la espectacularidad del piano que infla rítimicamente cada pieza, otorgando ese aire tan soul que es sello especial de los de Long Beach. Las influencias eclécticas son una seña de identidad en los californianos; los punteos son los protagonistas como en Hang me up to dry, pero es habitual ver como desgarran sus guitarras para provocar una distorsión propia de los sonidos de la costa oeste, todo eso es el oxígeno que han respirado de The White Stripes, Saint John y Mexican dog son una prueba. Dejó Willett evidencias de la importancia de las piezas en las que se pone él a los teclados, We used to vacation en la que, además, aparecen brevemente dos riffs sobresalientes, o Every valley is not a lake. Aunque muy mañanera, se escuchó también la que es (para mí) su pieza más guerrillera, Something is not right with me.

Los directos siempre delatan el verdadero talento de un grupo, y Cold War Kids no es que suene a la par que sus dos álbums (Robbers & Cowards,2006, y Loyalty to Loyalty,2008) sino áun mejor. Guitarras muy punteadas con ciertos arranques psicodélicos y mucho aroma blues, un piano que dota a algunas piezas de un soul muy roquero, y la voz de Willett, no muy gruesa pero especialmente contundente. Una actuación bastante trabajada y sentida ensombrecida por la frialdad del ambiente.

Os dejo con Saint John en acústico dentro de una nave industrial para el maravilloso blog, La Blogotheque que os animo a explorar sus videos:

25 nov. 2008

Sobre el cierre de La Riviera...


Como todos sabéis el Ayuntamiento de Madrid decidió cerrar varias salas el pasado viernes por tener todas ellas varias irregularidades y denuncias, entre ellas La Riviera. Esta purga masiva no es sino debido a la muerte de un chaval una semana antes a la salida de una discoteca que funcionaba ilegalmente; una vez más nuestros dirigentes hacen política "a toro pasao" y están altamente influenciados por la opinión pública. Medidas que llegan tarde y que, además, constituyen una amputación (para el caso de la Riviera) a una ciudad que ya tiene demasiadas deficiencias culturales.

Mi mirada se dirige hacia el Ayuntamiento de Madrid, donde ya, hace un año se destapó un importante escándalo de corrupción. Cualquiera con dos dedos de frente deducirá que el funcionamiento de estas salas (y otras muchas) se deberá al ir y venir de sobres cerrados, y de ahí, que el Ayuntamiento cierre estos espacios, intentando desviar la atención informativa de su culpabilidad por la muerte de aquel chaval. Es algo que apunta el reconocido critico musical, Diego Manrique, en las líneas de su artículo, Ciudad mutilada.

El cierre de La Riviera centra nuestras críticas e indignación en la comunidad amante de la música en Madrid, A tocar en la puta calle dice Darío Manrique. Es obvio que es lamentable que una ciudad como Madrid solo cuente con una sala de tamaño medio (3000 personas aprox.), pero es también obvio que el cierre decretado por Ruiz Gallardón supone una amputación cultural a una ciudad ya de por sí muy mermada. Aquí surge la pregunta si la seguridad es más importante que la cultura. Si La Riviera fue cerrada por falta de seguridad, bien cerrada está, pero las medidas urgentes para restablecer el funcionamiento de la sala deben funcionar, porque la cultura (la música en este caso) también tiene que ser atendida al momento si se hiere. Por otro lado, oigo demasiado decir que los problemas de La Riviera venían solo por su licencia como discoteca; es algo que no puedo confirmar.

Si no tenemos locales de aforo medio para recibir grupos reconocidos de la escena musical internacional pero no tan importantes como para llenar el Palacio de los Deportes; si además, Gallardón presiona y agobia para convertir Malasaña en un patio de compras y residencia de grandes firmas de moda; si la ciudad está siendo vendida a los mejores postores (grandes corporaciones) haciendo de Madrid una ciudad cada vez más homogénea y uniforme; si la campaña de cerrar sitios de 6 de la mañana sigue ahogando a la noche madrileña; ¿Qué cultura nos quedará en esta ciudad?¿Se no está imponiendo comprar en Zara, tomarnos un café en Starbucks y cenar en el Lateral?

Ya se jodió Sidonie el sábado protestando el mismo viernes en la calle cantando, y este viernes y sábado toca(ba) Ivan Ferreiro. Los perjudicados siempre somos los mismos, ¡tramitemos el exilio a Barcelona! Aquí todo huele a mierda gallardonista.

24 nov. 2008

BIENVENIDOS


He comenzado ya la primera entrada de este blog con un asunto tan importante como el concierto de Sidonie en Madrid el otro día, tanto por el espectáculo y la entrega de los catalanes como por todo el lío que se ha formado con La Riviera. No he hecho una bienvenida ni una presentación de lo que será este blog, y ahí va de forma breve:

TOP OF THE ROCKS se configura como un blog de música independiente, un vehículo de expansión de la música regido, únicamente, por la calidad musical. Todo lo que se publique es porque consideramos que tiene calidad, e intentaremos apartarnos de las modas y de lo que bombardean las discográficas. Corren tiempos donde mucha música es indie, aquí preferimos llamarla con su palabra larga, independiente, o escena alternativa, y es lo que trataremos. Todo para daros a conocer nuevas bandas, hablaros de conciertos, mostrar algo de opinión como no (esto es un blog), recordar a viejas glorias y hacer críticas de los lanzamientos más próximos.

Aquí tenéis TOP OF THE ROCKS, no me estrujado mucho el cerebro para sacarme el nombre, como sabéis viene del famoso programa de la BBC, Top of the Pops, ya que prefiero escribir que ser original. De momento en español, poco a poco intentaremos introducir traducciones en inglés.

Espero que disfrutéis
Un saludo a los nuevos y pocos lectores, y a los futuros

El hechizo de Sidonie en "La Riviera"

SIDONIE. Madrid, 22 de Noviembre

A todos nos sobresaltó el viernes por la mañana la noticia del cierre de varias salas en Madrid, entre ellas, La Riviera, donde se iba a celebrar el sábado el concierto fin de la gira Costa Azul de Sidonie. Recolocados "a capón" en Joy Eslava, sin invitaciones y sin mucha gente que compra entrada a última hora, no se le olvidó a Marc Ros recordar que querían haber compartido ese momento con mucha más gente. Lo dijeron en el concierto y entonaron la protesta el día anterior con una actuación improvisada en medio de la calle Arenal de Madrid.

Fuera de politiqueos y corrupción en el Ayuntamiento, el directo del sábado confimó que Sidonie es la gran banda nacional de este siglo. Si cuando miramos a los noventa todos nos acordamos de Los Planetas, dentro de diez años veremos a Sidonie como la referencia de la aburrida (aunque en plena mejora) escena independiente española. Marc, Jesús y Axel no sólo han conseguido tener un catálogo ecléctico de piezas, desde la psicodelia más Syd Barrett al pop más limpio, sino también hipnotizar al público con directos variados y originales. El sábado siguieron el mismo esquema que en el concierto del pasado mes de Abril en la misma Joy: espectáculo teatral en Giraluna, Carlos Cros presentando a la banda y participando en alguna que otra canción, Todo lo que nos gusta en acústico rodeados del público...añadiendo la aparición de Rubén y Leiva que andaban paseando por el primer anfiteatro al inciar el concierto, para Fascinado.

No cabía ni un alfiler en la sala desbordada y encantada con los hechizos del trío barcelonés que se entregó a la audiencia madrileña como es de costumbre en cada paso por la capital. Además de entonar ese pop tan purificado de Costa Azul, Nuestro baile del viernes o Persona, recuperaron temas de sus inicios, Bla bla bla y On the sofa, aquella época cuando cantaban en inglés, más rarezas de La estación de la libélula como Feelin' down y Sidonie goes to Varanasi. Un concierto emotivo donde hubo un especial recuerdo a Sergio Álgora y que si hay una frase para definirlo esa es la comunión con el público. Como entonaba Carlos Cros: "son Sidonie y estan tocando para ti". Os dejo con ellos tocando Nuestro baile del viernes en los conciertos de Radio 3: