27 feb. 2009

The Black Cab Sessions (II). My Morning Jacket

Que unos tipos se suban a tu taxi y empiecen a soltar una melodía contagiosa, y encima saber que eres el único que está disfrutando de esa maravilla, solo es posible en Londres. Probablemente, My Morning Jacket puede presumir de tener la mejor actuación de las Black Cab Sessions; estos americanos siempre dan la sensación de estar tocando en otra década, como si su mente asimilara que están treinta y cinco años atrás: tocaban en los setenta y fueron congelados como Walt Disney para luego despertarles tres décadas después. Una banda que destella rayos de luz en cada nota, dibujan el paisaje del amanecer, con el sol puro tras la montaña. Es lo que verás en este acolchado Touch me I'm going to scream, Part II con ese curioso instrumento llamado Omnichord que para Jim James es una extensión de su cuerpo.

25 feb. 2009

THE KING KHAN & BBQ SHOW: Bendita Locura

Lo de The King Khan & BBQ Show es un atento paseo cronológico por un supermercado de alto standing, escogiendo los mejores productos de cada década: caviar (las raíces del rock'n'roll de los '50), Dom Perignon (el garage de los '60), y jamón de Jabugo (el punk de los '70). Este dúo canadiense está formado por King Khan y BBQ, dos tipos estrambóticos cuya locura no es posible describir con palabras, capaces de montar shows catárticos e irreverentes, propios del manicomio en el que tocó The Cramps. El hecho que BBQ iniciara la banda en Alemania, donde se quedó a vivir tras dejar su anterior banda, Spaceshits, le ha dado ese componente colérico del punk alemán, pero sobretodo, su amistad con Black Lips, con los que han montado algún que otro escándalo a lo Sex Pistols (en su buena época, no ahora claro). No tengo constancia visual de sus obscenos y violentos actos (según leo) sobre el escenario, pero con que sean la mitad de lo que hace Black Lips, esta parejita de bandas ya serán unos Zipi y Zape.

Obviamente, la música que hacen provoca esa expulsión de adrenalina que deriva en dementes shows. Teenage Foetus y Zombies nos colocan en un antro sucio de Londres a mediados de los setenta, cuando la explosión del punk británico dio bandas a tropel, con Sex Pistols y The Clash como herencia infinita en nuestras cabezas. King Khan vomita las letras mientras BBQ rasguea y rasguea como un salvaje como si una guía del protopunk de The Stooges se tratara, aunque en Teenage Foetus el riff central ya da una pista del rock'n'roll que facturan en otras piezas. Da la sensación que es una banda que comenzó a tocar en los años cincuenta y llegó hasta principios de los ochenta pasando las etapas de la música como una evolución natural. Del rock'n'roll al garage, ya comenzando el pre-punk, para terminar como banda punk; por eso es más dificil lo que hacen.

Animal Party es una pieza doo-wop, es decir, rhythm and blues de la herencia Rolling Stones, cuya sombra aparece en determinadas canciones. Rítmicamente, es una canción blues, pero con una letra inusual basada en un diálogo que tiene King Khan con animales como el cerdo y el elefante: "¿como está señor cerdo?", dice al principio. Como postre están las melodías fifties, recordando a un Elvis maduro, a Buddy Holly (cuya herencia es infinita), o resumiendo, la recopilación que hace Val Kilmer como Nick Rivers en Top Secret. I'll never belong tiene cierto aire a esa banda que fue capaz de robarle el protagonismo unas semanas a Los Beatles en Estados Unidos; me refiero a The Wonders. Sintonías de California a principios de los sesenta, el garage afloraba (The Sonics) y un tal Brian Wilson formaba una banda representante de los jóvenes inconformistas: surferos con sus tablas de tres metros se lanzaban al agua sin importarles el peligro. Waddlin' Around es la banda sonora de ello, y perfecta para la peli El Gran Miércoles.

21 feb. 2009

La cámara y la música: como hacer que una escena te pegue un buen viaje (III)

Última loncha de vídeos, y como no, tenía que estar Apocalypse Now, una película altamente incomprendida en muchas esferas, pues la carga filosófica que ahonda en el subconsciente del ser humano no es comprendida por todos. Destroza cualquier parámetro social normal y deforma los valores humanos hasta extremos (que digo, fuera de los extremos), y cualquier escena de esta obra maestra (hay muchas famosas) es una paranoia. Sin embargo, la secuencia famosa de los helicópteros en formación con La Cabalgata de las Valkirias de fondo es una maravilla audiovisual.



Acid House es una heredera de Trainspotting, o lo que es lo mismo, del reflejo social de las drogas en los desempleados de Gran Bretaña. Visualmente, es un ejemplo de como utilizar la música electrónica para desquiciar un cerebro.



Lo característico de la mayoría de las películas que inducen a secuencias de viaje adimensional y que reflejan los efectos de las drogas o hacen como si (...) es que fueron hechas entre los años 1967 y 1969. No hay ni que decir lo que supuso aquella época. Pasa con Easy Rider, Skidoo, o el El extraño mundo del LSD, este último film es un calco de la experiencia, con el blanco y negro empujando a una imagen más sencilla, reducida del colorismo de cualquier otra, pero igualmente eficaz.

19 feb. 2009

La cámara y la música: como hacer que una escena te pegue un buen viaje (II)

Segunda entrega de este viaje por el cine extradimensional, bello en algunos casos, angustioso en otros, demente en la mayoría. Las neuronas se agitan de tal manera, que el cerebro produce las sustancias que nos crean esas sensaciones como si de una droga se tratara, sin necesitar elementos artificiales. El cine y la música combinados de tal forma que nuestra cabeza se mete en un trip, sí, de tripi, de misterio, psicodelia, espirales, caleidoscopios... Con la secuencia del deseo de Kevin Spacey sobre Mena Suvari en American Beauty, Sam Mendes hace un escenificación perfecta del erotismo de la mujer y el deseo del hombre.



Vuelve a aparecer Peter Fonda y las drogas, en The Trip esta escena es la pura vivencia de un colocado de LSD, reencarnando la esencia de las imágenes psicodélicas con un estupendo montaje. Todo ello bajo la calle Sunset Strip de Los Ángeles, paradigma de la carencia de alma que tiene esa ciudad.



Si alguno estaba preguntándose donde estaba la secuencia del bebé en Trainspotting aquí está. Una oda al surrealismo que penetra hasta el tuétano de nuestro subconsciente, haciéndola tremendamente angustiosa.



Otro filme que no es recomendable ver antes de acostarte, pues las imagenes de psicodélica que proyecta derivan en un terror silencioso, es Requiem por un sueño. Y, aunque hay una ristra de imágenes impactantes esta, es la que más derrota a tus sentidos. Lo infinito y caminos largos siempre son útiles para crear esa sensación de misteriosa desesperación interior.
http://www.youtube.com/watch?v=hcLnu_01c0Y (os pongo el enlace porque no me dejan insertarlo)

Mañana, la última entrega...

18 feb. 2009

La cámara y la música: como hacer que una escena te pegue un buen viaje (I)

La combinación de excelente música, una acertada visión del director y un delirante guión pueden crear escenas que te exportan a mundos paralelos como si estuvieras hasta arriba de psicotrópicos. Angustiosas, delirantes y relajantes imágenes tenemos de ciertas películas y aquí os dejo alguna si quréis daros un buen viaje. Esto no es un homenaje a las drogas, no os equivoquéis, es un tributo al buen cine.

De Rosemary's baby (aquí algún avispado la tradujo como La semilla del diablo) la famosa escena del ingenioso sueño que ideó Polanski para Mia Farrow. Un elemento delirante más para este angustioso clásico del misterio y el terror.

Rosemary's Baby - Dream Sequence


De ese pedazo de película que es El Gran Lebowski hay dos secuencias memorables, una cuando "El Nota" vuela sobre Los Ángeles con The Man in Me de Dylan sonando. La otra esta absorbente alucinación de "El Nota" con Sadam Hussein de por medio.



En Miedo y Asco en Las Vegas (recomiendo el libro de Hunter S. Thompson, eso sí que es un paraíso adimensional) hay varias escenas, normal, se pasan la peli hasta arriba. Mucha orientación psicodélica donde -no solo por el ácido- aparece Jefferson Airplane por todos lados. La escena de la discoteca con Somebody to Love es para enmarcarla.



Aunque parezca mentira, dos films de animación como Fantasía y Alicia en el País de las Maravillas tienen secuencias que pueden sobrecargar los circuitos de cualquiera. Cualquiera que haya visto Fantasía de pequeño puede corroborar que el fuerte peso de la música clásica (Beethoven, Bach, Dukas, Stravinsky) junto a la acertada animación hicieron una obra maestra.



Por supuesto, la secuencia por Nueva Orleans en Easy Rider, aquella oda al espíritu libre de Dennis Hopper



Mañana más...

16 feb. 2009

El curioso caso de Benjamin Button y por qué los críticos somos gilipollas

Hoy vivimos en un mundo donde está prohibido todo (fumar, beber...), Hugo Chávez se ha auto-confirmado como un dictador más en la historia de Sudamérica y los críticos somos gilipollas. Y digo esto, porque después de ver ayer El curioso caso de Benjamin Button he leído una serie de críticas para contrarrestar mi opinión que me han hecho reflexionar sobre "lo listillos" que nos hacemos los críticos a veces con tal de ofrecer carnaza a los lectores. Como véis volvemos a tocar la temática de cine, y es que va a compartir espacio con la música cada vez más (sin superarla).

Es obvio que sobre gustos no hay nada escrito. Que cada uno tiene una opinión libre. Que el ser crítico te otorga una soltura y desfachatez para atacar mayor que a otro periodista. Que los blogs no son medios informativos sino de opinión. Que escribir en blogs es una mera herramienta de devoción, no de trabajo. Con todo esto yo me pregunto ¿por qué se ataca deliberadamente desde los medios de naturaleza independiente El curioso caso de Benjamin Button? La respuesta tiene fácil solución: cuando un producto (cultural) no es indie no es bueno, cuando una película esta hecha para los Oscars (y por lo tanto, comercial) no es buena. Es una horrible manía de los medios independientes, la de juzgar por la procedencia del dinero y no por la calidad. Insisto que no es una cuestión de gustos; mi escepticismo hace ver detras de esas desacertadas críticas la verguenza que tienen algunos de que le guste un producto comercial. ¡Aviso a los que se creen chulis por ser indies!, el que sea comercial no significa que sea malo y el que sea indie no significa que sea bueno. Es lo que decimos en la introducción del blog, nuestra premisa es la CALIDAD.Lejos de mi reflexión, en la que me incluyo y puedo reconocer que resulto gilipollas a veces (deberíais ponerlo en los comentarios), el análisis de la película puede durar las casi tres horas en las que te quedas atrapado en la butaca con ese universo paralelo donde Bejamin Button crece al revés que cualquier otro humano. Se preguntarán muchos como una hipótesis tan inverosimil puede facturar una historia cronológica tan creíble; y digo creíble si te metes en ese mundo paralelo que te ofrecen. Si al principio de la película no entras por la puerta que te abren a ese mundo mágico, obviamente estas fuera del film durante las casi tres horas. Es una cuestión de actitud: si vas al cine para divertirte entrarás por esa puerta, pero si tu actitud es previamente crítica y consideras absurda la hipótesis inicial, te pasará como a muchos críticos, es decir, serás un amargado.

Una vez dentro, no quieres salir de allí, incluso las tres horas de película te parecen pocas. Es una historia de amor, sí, pero lejos de la naturaleza pegajosa en la que es fácil caer. David Fincher (director) dibuja un vasto paisaje lírico a lo largo de todo el filme, una inusitada e infinita belleza de una historia elaborada con una precisión poética que estimula los sentimientos hasta el extremo. Brad Pitt, un gran actor infravalorado por sus escarceos comerciales, es capaz de destapar la caja de pandora de las lágrimas de media sala, al mismo tiempo que maravillar a un público femenino que no se cansa de suspirar por las dotes del chaval, y provocar la sonrisa en su época más anciana. Por cierto, Cate Blanchett funciona como lo que es, una actriz soberbia cuyo personaje es otro complemento para conmover a la audiencia. Tengo curiosidad por leer el cuento de F. Scott Fitzgerald en la que está basada; el mismo que me maravilló con otra gran novela, El Gran Gatsby.

Después de estos parrafazos mi pregunta es: ¿Por qué coño la gente no puede ser feliz un momento en esta mierda de mundo y despertar sus sentimientos con una historia de belleza conmovedora y sentimental?

PD: No me gustan los trailers ni los anuncios, pero el breve spot que hicieron para este film con My body is a cage de Arcade Fire ya me llamó la atención junto a la delirante premisa inicial. Aquí, podéis ver la película entera y descargarla, pero os recomiendo una sala de cine.

13 feb. 2009

OASIS. Madrid, Jueves 12 de Febrero

Como hoy la webosfera rebosa de crónicas del concierto que dio Oasis en el Palacio de los Deportes de Madrid, nosotros no vamos a ser menos, eso sí, vamos a cambiar el formato habitual de una crónica y con un pequeño análisis despachamos la actuación de ayer noche. Salimos contentos pero con la sensación de que los Gallagher y cia pueden dar (han dado ya) más de sí.

Bien sabido es que esta banda dejó atrás sus momentos de gloria y se está paseando por el mundo de la música con discos aceptables (ni fu ni fa), ausentes de fuegos artificiales como Definitely Maybe (1994), (What's the story) Morning Glory (1995) o Be Here Now (1997), álbums en los que tu euforia te eleva a los límites de un hooligan. Dig Out Your Soul (2008), su séptimo largo, no ha venido más que a confirmar que: "cualquier tiempo pasado fue mejor". Aún así podemos darnos con un canto en los dientes con que esta tremenda banda siga en la brecha y ofrezca, su chulería en los escenarios más auténticos himnos generacionales del britpop, al mundo.

El concierto de ayer vino a confirmar tres cosas: Una, la cautivadora puesta en escena y presencia que tienen: en cristiano, que "son mas chulos que un ocho". Dos, que esa prepotencia hace arrodillrase a las grandes masas (entre las que me incluyo) ante ellos. Y tres, esa personalidad que mueve montañas hace que toquen cuando, como, y lo que quieren, sin importarles quien este delante; en cristiano, "les suda la polla todo". Ayer tocaron ante 15.000 espectadores (un privilegio en este país) y lo hacían como si estuvieran tomándose unas pintas en un pub de Manchester; claro que, no es criticable, pues en Inglaterra son capaces de llenar un estadio de 40.000 en su ciudad natal durante dos días, y en Londres, cuelgan el "No hay billetes" dos días seguidos en Wembley, que creo recordar que tiene 80.000 de capacidad.

Oasis es de esas bandas que da un concierto que te hace entrar en estado de shock cada cincuenta que hace. Por eso, ayer soñábamos (aunque lo dudábamos) que tuviéramos un conciertazo. Disfrutamos pero siempre pensaremos que ojalá seamos de esos privilegiados algún día que viva una actuación de los de Manchester que la recordaremos toda la vida. En fin, siempre nos quedará que nos repitan una y otra vez lo bestial que fue el concierto en el desaparecido Divino Aqualum hace unos años. Esperaremos al FIB, aver si ante una mayoría "guiri" se empeñan algo más.

Por cierto, se tocaron todas, incluso la mareada y destestada por Liam, Wonderwall. Dejaron algun señal de que sus últimos tres discos existen pero la mayoría fueron himnos como, The Masterplan, Lyla, Rock'n'Roll Star, con la que abrieron, Cigarettes & Alcohol, Slide Away, Morning Glory, Supersonic, espectacular Don't look back in anger, y cerraron con Champagne Supernova, y como no, versionando a sus ídolos, Los Beatles, con I am the Walrus. Faltó Live Forever; tuvieron un amago cuando Noel preguntó al público si les gustaba esa canción.

11 feb. 2009

BLK JKS: Experimentalismo africano

El lucro con el que se mueve la industria discográfica y la prensa especializada es imparable. Como el típico salido detrás de la cachonda de turno en el bar, las discográficas y la prensa siguen las nuevas tendencias musicales con la lengua fuera. Una vez cogen a su presa, la moldean y nos la ofrecen como producto al oyente, que como un tonto con un lápiz, lo consumimos. Pasó con la época Arcade Fire y lo que se llamaba ópera-pop, barroco...está pasando con el dance-rock o como queráis llamarlo (lo que llamé música para ir pedo a propósito de Franz Ferdinand), pasa con la nueva ola neo-hippie-folk (donde entra parte de la New Weird America) y también con la llegada de los sonidos africanos al pop (Vampire Weekend es el que ha tenido más éxito).

En resumen, que la columna de arriba lo mismo tiene mucha relación o ninguna con lo que voy a escribir. El caso es que esta banda que ahora os presento es una de esas desconocidas que puede que lleguen a estar en boca de todos solo por el mero hecho de sus obvias influencias africanas, algo que como leo en un artículo "pone enfermo" a este grupo de cuatro piezas. La banda en cuestión se llama BLK JKS (pronunciado Black Jacks), son de Sudáfrica y están bajo el paraguas del sello independiente americano Secretly Canadian. Los cuatro (más alguna reciente incorporación), negros (y es necesario puntualizarlo porque sino su música no sería así), nacidos en el corazón del país africano, cada uno de su padre y de su madre, músicalmente: uno del jazz, el otro más Bob Marley, el guitarrista arrastrado por las guitarras de TV on the Radio, otro que si el blues de BB King, y hasta hay espacio para Placebo.

Cada uno es el fruto de un árbol, se juntan y montan una banda cuya etiqueta fácil sería un black rock al estilo TVOTR, pero no, mentiríamos. Es experimentalismo, guitarras que invitan a las espirales, batería afrobeat, distorsión sintética, una caótica erupción de coros y gritos, y la voz de Linda Buthelezi que te sumerge en el misterio. Es lo que pasa a Lakeside, la mejor pieza, por momentos oscura al entonar Buthelezi su apagada voz, por momentos destapa halos de luz de guitarra y coros tribales. Mientras, en Summertime, el guitarrista destapa su admiración por Hendrix, punteo y distorsión, la canción es suya, casi instrumental, súmale la percusión 'made in Africa'. Las letras, abrazan el realismo de la situación del continente negro con cierto componente de denuncia, y quien iba a hacerlo mejor que unos negros en un país que sufrió segregación racial hasta hace veinte años. Dicho esto, yo me quito el sombrero y espero a que salga su EP, Mystery, el 10 de Marzo.


9 feb. 2009

The Cramps en un manicomio (más regalo de posdata)


Montarse una funeraria de mitos de la música es la solución perfecta a la crisis. Los obituarios ganan la partida a las cogorzas de Amy Winehouse, las peleas de hooligan de Oasis y el traje de Espinete de Brandon Flowers. El último en irse al otro barrio, Lux Interior, líder de The Cramps, aquellos punkies-garajeros de la escena neoyorquina de finales de los setenta. En estas, encuentro un vídeo de una actuación que dieron en el Hospital Psiquiátrico de Napa State, lo que viene a ser un manicomio, vamos. The Cramps y un manicomio, como el tornillo con la tuerca encajaban perfectamente; lo que me pregunto es si aquella actuación ayudó a los pacientes del hospital. Lo dudo bastante, no les estaban ofreciendo melodías ñoñas Coldplay o voces espirtuales de Fleet Foxes para relajarles, sino un torbellino de punk, garage y rockabilly salvaje. He ahí a los locos en su salsa, disfrutando de su locura. Dice Lux Interior al principio: "alguien me ha dicho que estais locos, aunque no estoy muy seguro de ello". El propio video es un cuadro de lo que disfrutaron aquellos enfermos mentales, ellos y su mundo, y lo felices que serían seguramente: ¡dulce locura!



PD: OS DEJO UN REGALO HOY. Ya que estamos con la risa en la boca, en cinco minutos de vaguería de mis horas laborales me he descojonado con este video que está entre lo más visto en Youtube. Un chaval de siete años sale del dentista donde le acaban de sacar un diente. El crío, David, tiene un coloque de aupa por la anestesia: "no siento nada", dice. "Me siento bien continúa", como un hippie cargadito de ácido y empieza a deleitar con un show que el padre grabó y colgó en la Red. "¿Es esto la vida real?", balbucea el chaval (aquí se me han ido ya las carcajadas y he tenido q propagar el vídeo por la redacción). El viaje sideral del pobre niño continúa dejando perlas como, "tengo dos dedos", "no puedo ver nada", seguido de un ataque de locura y un "tienes cuatro ojos" (el acabose). Menudo cuelgue, que no debe estar muy lejos de la melopeas que nos agarramos cada fin de semana; para ponernos una cámara a todos. En fin, yo con estas, he pedido cita para el dentista esta tarde.

8 feb. 2009

Avance: The Disciplines, batidora de rock

Hablar de Ken Stringfellow es sinónimo de música en todos lados, a todas horas y en cualquier momento. A este americano afincado en Francia y gran fan de nuestro país le conocereis por The Posies, aquella banda power-pop de los noventa de guitarreo sucio y rasgueado. Quizás su mayor éxito, pues Posies es una banda icono del pop americano; de hecho hace poco estuvieron en una extensa gira de conciertos por España rememorando su más aclamado álbum, Frosting on the Beater (1993), que recoge piezas de power-pop antológicas como Dream All Day o Solar Sister.
Pero es que la carrera de Stringfellow no se ha limitado a The Posies. Formó parte de la reconstrucción de Big Star, miembro durante varios años de R.E.M., y una lista de proyectos y colaboraciones como Minus Five, White Flag o Saltine, bandas que ha ido creando a raíz de colaboraciones. "Incluso en vacaciones estoy haciendo música", me comentó hace unos meses en una entrevista este hiperactivo de la música. Un tipo afable, muy cercano, y de palabra fácil.
Después del tocho que os he metido de este pedazo de músico, os cuento su último proyecto, The Disciplines, con tres tipos noruegos que se llamaban antes Briskeby; para que veais de donde es capaz de sacar petróleo este individuo. ¿Y que és The Disciplines? Pues una explosión de adrenalina, rock-pop de guitarras sucias; Yours for the taking es de esas canciones de bulla, saltando entre la gente hasta perder el aliento, que se alimenta del rascar la guitarra a lo Black Sabbath con un estribillo para perder los papeles, capaces de mover una plaza entera como hicieron en Septiembre en el festival Pura Vida, en Malasaña. Guitarras muy reincidentes de cierta atmósfeera heavy metal, no es rock duro es el guión de como hacer hervir una sala abarrotada (Get it right).

De todas maneras el cóctel no queda ahí, aparecen destellos del pop yanqui de los '90 que tanto apadrinó con The Posies, los aires garage sesenteros que tanto gustan en los países escandinavos y nórdicos, y baladas como Oslo que muestran el lado más pop de la formación. Smoking Kills es el primer álbum que sale en cinco días a la venta y se habla de gira por España en Abril; de momento confirmado Madrid y Valencia.

6 feb. 2009

Saturday Night Live EPPPAÑÑÑOL

Hoy nos introducimos en la crítica televisiva, y es que ayer estrenaron el Saturday Nigh Live español, y desde luego, indiferente no me dejó. A bote pronto apruebo la valiente idea de adaptar el prestigioso programa norteamericano al formato de la maloliente televisión patria, pero al mismo tiempo recibo con mucho escepticismo la posibilidad de que este tipo de show cree una audiencia necesaria como para que aguante en la pequeña pantalla. Dudo que el español medio lo entienda, sino ahí están las pasadas audiencias de Cruz y Raya, y las actuales en El Hormiguero, programa por cierto que cada vez que lo veo unos segundos me sienta como un balonazo en los huevos (que sepais las chicas que es una sensación muy dolorosa), es realmente ES-TU- PI-DO, con mayúsculas.

A priori tenía la idea de que los guionistas se iban a esforzar en mantener los parámetros americanos incluyendo dosis de humor ibérico. Nos encontramos con el esquema tradicional del SNL americano: sketches que seguían la línea yanqui, y ciertas aportaciones de producto nacional. Obviamente, ni de cerca tocaron el sentido del humor norteamericano, tremendamente sarcástico (algo que los británicos consideran una debilidad, -si se miraran al espejo-), ya que no lo comprenderíamos ni mucho menos. Esta es la promo porque todavía no hay nada colgado en Youtube:




Dije al principio que no me dejó indiferente porque tuvo cosas buenas y cosas malas. De lo mejor, las actuaciones de Edu Soto y Secun de la Rosa, dos tremendos actores; han sabido captar el rol de un actor de SNL; también acertaron con determinados sketches de raíces SNL americano. Sin embargo, vi más puntos negros que blancos. En primer lugar, que al primer programa acudieran personajes famosos de la lamentable farándula española fue patético (casi alfombra roja incluida); al SNL original que se hace en Nueva York va público como tu y como yo. El noticiario semanal que allí lo llaman Weekend Update, y es uno de los pilares cómicos de programa, presentado por Gorka Otxoa y Eva Hache, blando, simplón y realmente soso (que les den un salero ha estos chicos); la prueba, la reacción del público, pocas risas. Sin embargo, lo que me cabreó más fue el monólogo inicial de Antonio Resines -que era el principal artista invitado- totalmente calcado a uno que hizo Steve Carrell en el SNL original. No se que pájaro se pasó por la cabeza de los guionistas para copiarlo literalmente, lo que me lleva a pensar si alguno de los sketches también es copiado, lo desconozco (veo el SNL americano pero no tanto). El finiquito lo puso la actuación de la banda nacional que más discos vende en este país (que no osaré nombrar); podían haber buscado un mínimo de calidad musical aunque entiendo que siendo el primer programa necesitaran tirar del hipermercado español de la música.

Con mucho rodaje sería un programa que podría funcionar. pero ese es problema, que el rodaje es tiempo, y el tiempo no existe en la caja tonta. Un programa que cuesta una pasta es cancelado si no da audiencia, destino al que veo avocado al SNL español, aunque les deseo lo mejor solo por la bizarra idea de intentar hacer una adaptación. Yo me quedo con mi SNL que emiten en Digital Plus y veo siempre que puedo, además de a través de Internet, lugar de nacimiento de grandes cómicos, no sólo individualmente, sino pandillas de amigos que han dado grandes comedias al cine. El mejor ejemplo es ver a finales de los setenta a Bill Murray, Dan Aykroyd, Steve Martin y John Belushi en el mismo escenario. Podéis ver algunos de esos grandes sketches aquí.

4 feb. 2009

Los mejores SOLOS DE GUITARRA de la historia


Acostumbrados a las listas de lo mejor y lo peor, me quedo con una que ha publicado la revista Guitar World, los 50 mejores solos de guitarra de la historia. Me gusta por dos razones: uno, porque es una publicación de prestigio descargada de las vicisitudes comerciales de la Rolling Stone y New Musical Express, y dos, porque es una lista rigurosa y cuasi-perfecta, a diferencia de las 100 mejores canciones de guitarra por la Rolling Stone, que levanto bastantes ampollas y tuvo que ser modificada a los días. Guitar World da en la diana, y aquí os dejo con algunas muestras, que, puesto arriba-puesto abajo, coinciden con mis preferencias. Esto es caviar del bueno (os cuelgo algunos videos y otros los enlazo).

Entre los diez primeros está en el número 1, Stairway to heaven (Led Zeppelin) de Jimmy Page. Me sorprende no ver el Johnny B. Goode de Chuck Berry hasta el número 12. Si que aparecen Free Bird (Lynyrd Skynyrd) de Allen Collins y Gary Rossington en el 3 y el All along the watchtower de Hendrix en el 5, el cual también tiene Voodoo Child en el 11, Little Wing en el 18, y Machine Gun en el 32. También destacar November Rain (Guns N'Roses) de Slash en el 6, One (Metallica) de Kirk Hammet en el 7 y Crossroads de Eric Clapton en el 10. Pero me quedo sin duda por como hacen cirujía a la guitarra Ben Felder y Joe Walsh (The Eagles) los últimos dos minutos de Hotel California -número 8-.




De los otros cuarenta puestos destaca la aparición de solos de maestros de la guitarra como Eric Johnson en Cliffs of Dover, Stevie Ray Vaughan con Texas Flood y Pride and Joy, Sultans of swings de Mark Knopfler (Dire Straits), David Gilmour (Pink Floyd) con Time, más de Jimmy Page, Heartbreaker y Whole lotta love, y Clapton con la mítica Layla, y While my guitar gently weeps que tocó para el White Album de Los Beatles.
En cuanto a piezas más actuales aparece la robustez de Smells like teen spirit de Kurt Cobain (Nirvana), Bulls on parade (Rage Against the Machine) de Tom Morello, y me sorprende ver Paranoid Android (Radiohead) de Johnny Greenwood.

Como no llueve a gusto de todos no estoy de acuerdo ver en posiciones tan rezagadas a BB King con The thrill is gone, a Santana en Europa, y sobre todo a Keith Richards (The Rolling Stones) hasta el 48. Hecho en falta algo de The Who, Black Sabbath, Pixies y el You really got me de The Kinks, pero por lo que veo se premia más la habilidad técnica que el global entre habilidad y atmósfera que te introduce el solo. Si solo se premia la destreza lo que si que es un atentado es que no esté Seven Nation Army de Jack White.


2 feb. 2009

Reflexiones sobre Bruce, Sid Vicious y el FIB

Tienen la misma relación que el tocino con la velocidad: Bruce Springsteen, Sid Vicious y el Festival Internacional de Benicassim.

Con la tontería de tragarme la Superbowl todos los años (que le voy hacer, soy así de raro y me gusta el futbol americano) ayer vi a The Boss y a su The E Street Band por ahí en el descanso marcándose un espectáculo, nunca mejor dicho, "a la americana". Una parafernalia comercial muy propia del viejo Bruce, que no llega a ser ni un calco del Springsteen de los '80. Anda vagando dando tumbos músicalmente, y al mismo tiempo, vendiendo como churros a aquellos compatriotas cuyo hemisferio izquierdo del cerebro se ha paralizado (y a Manel Fuentes, que vocifera su pasión y amistad con The Boss). Que la actuación del descanso de la Superbowl es mera voluptuosidad se sabe, todo menos música = solo espectáculo. Más que nada ver a Bruce ayer me recordó ese nuevo álbum que acaba de sacar que se repite tanto como el cocido en domingo.

Hablando de mierda, hoy hace treinta años que Sid Vicious murió. Quien necesite que le refresque la mente, le llamaron "la actitud del Punk", bajista de los Sex Pistols; duró menos en labanda que lo haría Obama sin guardaespaldas en Tejas (este chiste me lo contaron el otro día y tenía ganas de hacerle algún simil) pero es un icono en nuestros días. El tío aporreaba la guitarra como un neardental pero la furia que desataba sobre un escenario era propia de la cólera de Lucifer. Acabó trabajando desastrosamente en solitario, ingresó en la cárcel por ser el supuesto asesino de su novia, pagó la fianza, salió del trullo, celebró una fiesta por ello, y se pillo una sobredosis de caballo, en el doble sentido. Entendereis ahora porque es un mito del punk: verdadera anarquía.

En estas llego a hablar del FIB que acaba de confirmar a The Killers como cabeza de cartel. Así como quien no quiere la cosa, sueltan las grandes bombas a bote pronto sin guardarse ningún as en la manga para Marzo y Abril; como se nota que no tienen competencia este año. Kings of Leon, Franz Ferdinand, Oasis y The Killers, suenan las cajas registradoras en Maraworld. ¿Mayor dosis de indie big bands supondrá un sacrificio de la calidad? Espero que no, yo mientras tanto espero el cartel de bandas menores, que es a donde me interesa ir. Renuncio a ver la parafernalia hortera de Brandon Flowers y cia, y ola de baile de Franz Ferdinand, aunque todo esta por ver, porque una vez vas cocido allí dentro no sabes donde acabas. Un consejo, si quereís un festival de verdad: el Primavera Sound.

1 feb. 2009

JF Sebastian: Los artesanos

Ha llegado a mis manos otra de esas bandas nacionales a las que no hace caso ni "el tato" y suenan como tomarte un buen vino en barrica de roble. No me confundáis, no tengo cuarenta y pico, mi concepto de diversión está lejos de disfrutar un buen vino, es que los sonidos folk-pop de JF Sebastian son la madurez de un buen Rioja. Ten Fingers es el LP de esta banda madrileña que moldea lo acústico como un alfarero el barro. Sonidos naturales como una buena comida casera; y es que ellos mismos se lo han guisado para sacar el disco.

Un quinteto que provoca una montaña rusa de sensaciones a medida que progresas en las trece piezas del largo. Sonidos que circulan por una carretera de montaña plagada de curvas donde la delicadeza es su punto de partida; mucha culpa la tienen la viola, el violín y el cello que beben de Belle & Sebastian; un ejemplo de la estética del grupo escocés es Tonight. Siempre abrigados por lo acústico hay temas más artesanales como Thanks, otros en los que sientes un rock algo REM, Open Cage, no en vano la voz de Chris J.F tiene cierto aire a la de Michael Stipe. Canciones limpias, puras, hechas con mucha meticulosidad donde los instrumentos se complementan los unos a los otros, ninguno asume el papel protagonista pese a que la guitarra es pura armonía de madera. Aquí os dejo con el video de Tonight en directo y luego os cuelgo un personalísimo cover de Anarchy in the UK, el tema-icono de Sex Pistols.

Tonight · J.F.Sebastian


Anarchy in the UK (acoustic)