29 abr. 2009

Repasando a...Black Lips (I)


Ellos se autodenominan una banda "flower-punk", aunque no queda claro su género, punk vibrante regado por rock'n'roll, con añadidos de surf instrumental, un enorme paraguas garage, retoques psicodélicos, vicisitudes de blues y doo-wop y algunas apariciones del country propio del estado de Georgia del que son. Es decir, Black Lips son un histriónico mejunje sonoro aderezado por dementes shows que despiertan el hooligan de la audiencia.

Grabaron tres álbums de una tacada, Black Lips (2003), We Did Not Know The Forest Spirit Made The Flowers Grow (2004) y Let It Bloom (2005), y conservaban un reducido número de fans, es decir, unos pocos tarados que les seguían. Saltaron a las páginas de Spin y Rolling Stone y fue cuando firmaron a una discográfica más grande para evolucionar en sonidos. Dejaron de visitar las planicies del punk, para convertir sus canciones en un espéctaculo de fuegos artificiales del 4 de Julio, pieza por pieza. Dos álbums más se han sumado a la lista, Good Bad Not Evil (2007) y el reciente 200 Million Thousand (2009), igual de irreverentes, protestones, rebeldes y provocativos que los anteriores. Un batidora de sonidos que sobrepasa los watios legales.

Primera parte: Bad Kids, del disco Good Bad Not Evil. Un tema sarcástico, todos cantan, una voz hace amago de desgarrarse, una guitarra puntea sin llamar la atención, dosis de humor, y el resultado podría ser una canción de baile de instituto en los años '50.

27 abr. 2009

WATCHMEN


Un tipo que no es de cómics como yo pero que disfruta con muchas películas basadas en comics tiene que decir desde su jerga más vulgar "la-pedazo-de-película-que-es-Watchmen". Mi cerebro abrumado de reflexiones tras ver el film de Zach Snyder quería titular este post de mil y una maneras: "desgarrador apocalipsis", "visceral visión psicológica de la raza humana", incluso quería hacer referencia a la electrizante banda sonora, que recurre a clásicos como Dylan o Hendrix.
Creo que el visionado que he hecho de esta película llega un mes y pico tarde, pues a principios de Marzo la comunidad indie(screta) se revolcaba en la particularidad que esta película tenía y lo mucho que importaba a la gente moderna de hoy en día. Y les doy la razón, aunque los fans primerizos de este cómic, perdón, es una novela gráfica, ya sabían que la mejor novela gráfica de la historia ya había sido escrita, hace veinte años, por un británico llamado Alan Moore.

Como siempre, es más dificil escarvar en los fangos más espesos, a si que, allá vamos.
En Watchmen se respira la oscuridad tétrica y desangelada de otros cómics adaptados a la gran pantalla como Sin City o Batman. Atmósfera apocalíptica, de un mundo apoderado por la delincuencia, el pecado, lejos de la mano de Dios, y a ello, hacen varias referencias en los diálogos: "Si Dios tuviera en su mano evitar esta guerra nuclear, lo haría". Una mirada a un mundo desalmado donde la esperanza de los superhéroes es la única luz en el largo túnel.
La tenebrosidad no es algo fácil de retratar. Aunque tengo una cierta debilidad por las tinieblas, escenificarlas sobre la pantalla con la atmósfera adecuada lo han hecho bien muy pocos. Christopher Nolan lo hizo en El Caballero Oscuro, mostrando "el lado oscuro" (como decía Joda) de Batman. También con el hombre murciélago, Burton dio su personal toque sombrío. En esa esfera está Watchmen, en un mundo sumido en las tinieblas, algo propio del Romanticismo del siglo XIX. Unos héroes que podían haber salido de la mente del propio Lord Byron. Watchmen es una película de ideales románticos.

Que La Tierra sea un mundo asqueroso donde vivir contribuye el contexto histórico que le dan los autores. Estados Unidos, 1985, Nixon reelegido por quinta vez; Kissinger sigue siendo la mano derecha de hierro de la administración; no se perdió en Vietnam; el movimiento pacifista está borrado del mapa; el Watergate se lavó con agua, jabón y sangre; y por si fuera poco, el Presidente cuenta con un cuerpo de superhéroes a su servicio que le han hecho todos los "trabajitos" que he mencionado. Todo esto, tremendamente bien presentado en lo visual con The Times They Are A-changin' de Dylan de fondo contribuyendo a la explicación histórica. Un escenario inverosimil, que sólo puedes comprender si eres de mente liberal y entiendes que Nixon ha sido el peor presidente de la historia de Estados Unidos (junto a Bush Jr.). Se asemeja a las características que da Moore en otra de sus novelas gráficas adaptadas al cine, V de Vendetta, donde tras una guerra nuclear parcial, Gran Bretaña está dominada por un partido fascista. No es una visión que coquetea con el pesimismo del futuro de nuestra sociedad, sino que esta casada con la autodestrucción a la que estamos encaminados los humanos.

En esa autodestrucción entran los factores psicológicos, por eso, Watchmen es, probablemente, una de las mejores novelas gráficas de la historia, porque no se limita a lanzar telarañas, dar patadas y besar a la guapa. Bueno sí, eso también lo hace, pero esas son las bases de una historia para captar a la audiencia. Luego entra el factor psíquico, ese que hace que te ralles la cabeza como ocurre con El Caballero Oscuro. Conceptos como Dios y su papel en un mundo sin alma, una sociedad desangelada, el precio de la Paz y de un mundo mejor, la divinidad...Una película visceral que ahonda en las entrañas de la conciencia de la sociedad, añadida por todos los tópicos y estereotipos de una peli de superhéroes: espectaculares peleas, chica-como-un-tren y diálogos cargantes y dramáticos. Por eso, ataca tanto los sentidos y subvierte a la audiencia. Claro que, en con repertorio de banda sonora con Simon and Garfunkel (The Sound of Silence), Dylan, Billie Holiday, Janis Joplin (Me and Bobby McGee), Leonard Cohen (Hallelujah) o Hendrix (hay una escena tremenda con el All Along The Watchover, título que da vida al sentido que cobra la película en ese momento) es complicado que no te encandile.

25 abr. 2009



Hoy que estoy vago voy a "twittear" y escribir solo en 140 caracteres (mas o menos). Y es irónico dada la viñeta de arriba de Quino, ya que a mi lo primero que me viene a la cabeza es la dependencia que provocan redes sociales como Facebook y Twitter (y demás facilidades que nos hacen esclavos de la artificialidad). "Lleva varias semanas produciéndome un tremendo sarpullido cerebral la necesidad que tiene la gente de comentar la enésima chorrada que está haciendo en "no-me-importa-donde", y anunciarlo en la cartelera de Facebook o Twitter a bombo y platillo desde su iPhone".
Esto es un artículo de la revista Time, "Como no ser odiado en Facebook: 10 reglas más", en la línea del humor sarcástico tan americano junto a este video sobre Las actitudes para Facebook y tú, y luego un video satírico sobre Twitter.



24 abr. 2009

Chin Chin, el caos hecho orden

Con el bombardeo diario de bandas de Brooklyn, muchas de ellas buenas, otras mero hype, algún día tendría que hablar de alguna que mereciera la pena: Chin Chin.
Da la sensación que las canciones de este numeroso colectivo neoyorquino son la viva imagen de varios músicos cada uno a su bola tocando un instrumento. Y es que cada pieza es muy diferente a la anterior, incluso dentro de las mismas hacen acto de presencia cambios de ritmos sorprendentes a base de rifts setenteros y vibraciones hipnóticas.

Diferentes estilos, jazz, funk, rock, disco, electro y R&B, que se combinan dentro de las mismas canciones con un carisma que hacen de cada melodía tan pegadiza como la anterior. El paraguas de los setenta cubre todas las canciones, pues los sonidos disco-funk son parte de la esencia de esta banda que nació como un trío en 2001, y se fueron incorporando poco a poco músicos al proyecto. Sí, música de baile enérgica como dicen ellos que hacen, pero la sombra sofisticada del chill out está muy presente sobre todo en los principios de cada canción; ello junto a la efervescencia del saxo –ecos básicos del jazz- nos invita a etiquetar sus sonidos también como relajantes. Chin Chin hace música que dibuja tanto elegancia como diversión, desde una fiesta pija de piscina a una terraza a pie de playa.

20 abr. 2009

Record Store Day

El sábado se celebró por segundo año consecutivo el día que hace un homenaje a la sensación de comprar un disco en la tienda, apartándonos de la superficialidad del "click" a la que estamos acostumbrados, o lo que es lo mismo, el Record Store Day, la fecha señalada para dar las gracias a las tiendas de discos independientes. Claro que si estás en España no tendrás ni pajolera idea de que este día existió; no es culpa vuestra, es que este evento, además de haber parido aquí, en la tierra de las oportunidades, han colaborado un número limitado de países (aunque este año más), entre los que no estamos nosotros pero sí nuestro vecinos italianos, franceses y portugueses. Solo ha faltado Marruecos para hacernos agachar más la cabeza.

En este mundo de las descargas online, síntoma de que lo artificial es tan fácil y palpable en una sociedad amaestrada en la superficialidad, tener visiones tan cálidas se convierte en harto complicado. Nosotros pertenecemos a una generación educada en Internet, en la música en el ordenador, en la pérdida del abrazo del sonido que da el vinilo. Por eso, el Record Store Day aviva la llama que nuestros padres disfrutaban, de esa sensación de meterte en una tienda de discos y gastarte la paga semanal o la mitad del sueldo del día (como hace servidor). Sí, soy un nostálgico, aunque también soy el primero que descarga música (e ilegalmente); no pretendo hacer una regresión a los sesenta y enchufarme vinilos en vena a diario. Simplemente admiro las bellezas que daba aquel mundo con visiones idealistas más puras, sin torturar la convencionalidad de nuestros días porque también tiene sus ventajas, pues la Red permite un conocimiento de la música "hasta el infinito y más allá", como diría Buzz Lightyear: Myspace, Spotify, LastFM, Imeem, Youtube, etc.

A propósito de este día me pateé Nueva York el otro día como un apasionado de la música. Fui a varias tiendas de discos, muchas de ellas emblemáticas como Bleecker's Bob, que nació en el 67 y es una auténtico garaje de viejas joyas con un encanto de zarapastroso, e intercambié impresiones con los dueños y la gente. Me encontré de todo, desde la corriente "de moda" de comprar vinilos, la cual no critico siempre y cuando se sepa el significado de comprar el vinilo en sí, que no se haga simplemente por moda, incluso se podía decir que yo estoy en ella (por eso de mi juventud) aunque tenga una tradición paterna de tocadiscos, hasta viejos perros vendedores que llevan toda la vida detrás del mostrador. Incluso me topé con un simpático tipo en El Rastro de Brooklyn, es decir, en medio de las aceras de Williamsburg donde cada uno decide vender sus objetos (prendas, discos, variedad de artilugios hechos a mano, libros...) que no tenía ni idea de la existencia del Record Store Day. Tenía tres cajas de vinilos que valían más que vuestras vidas (y la mía) juntas. Tres cajas que eran mejores que la tienda entera, abarrotada de hipsters ansiosos por el álbum de Bat For Lashes, de la que venía. El susodicho individuo, de nombre Milan (como la ciudad), que derrochaba aspecto de jugador de billar de bar, me contó lo poco práctico que es vender esas joyas a cuarenta pavos; el vendía sus discos porque le gustaba el reto de venderlos a gente que apreciara la música y luego recuperarlos en los mismos mercadillos al mismo precio. Siempre está el amor al arte, sobre todo cuando por doce dólares me enfundo el Highway 61 Revisited (o cuando Dylan cambió de marcha e hizo rock), el Greatest Hits (1967) de The Byrds y un directo de 1970 de Steppenwolf, todos originales.

Todo tiene dos caminos que coger, dos caras que mirar, sus ventajas y desventajas. El Record Store Day también es así, y la prueba está en el puñado de vendedores callejeros que hipotecan sus discos. Pero sigue siendo un propuesta acertada, sobre todo teniendo en cuenta la ristra de cadáveres que la modernización deja, y con cadáveres me refiero al cierre continuo de tiendas de discos. La música online no se puede comparar con esa sensación de encontrar ese vinilo que llevas buscando varios meses (pido a Buda, Dios o Alá a diario que encuentre el Here are The Sonics de The Sonics original) y te cuesta cinco pavos, de quitarte la verguenza para preguntar al vendedor sobre un disco sin quedar como un idiota, de entrar en esa comunidad del arte de la música que es la tienda, donde si eres demasiado romántico puedes pensar que un disco te encuentra a ti y no tu al disco. La mejor definición la deja Cameron Crowe, periodista de la Rolling Stone, y guionista y director de pelis como Jerry McGuire y Casi Famosos: "Es el alma del descubrimiento. Los posters, las importaciones, los vendedores exigentes. Vas hacia el mostrador y haces la pregunta con la que comienzas el viaje: -¿qué es eso que suena?- Larga vida a la tienda de discos, y a los chicos y chicas que giran la llave que abre esos sueños cada día".

17 abr. 2009

Recomendaciones: Mt St Helens Vietnam Band, Alondra Bentley y King Khan & The Shrines

Mt St Helens Vietnam Band
Si el nombre de esta banda de Seattle ya es una interesante llamada de atención, no lo es menos la serie de videos humorísticos que colgaron en su myspace cuando solo contaban con un pequeño repertorio de canciones. Para más inri, el vocalista y guitarra (Ben Verdoes) y la muti-instrumentalista del grupo (Traci Verdoes) están casados, y decidieron enseñar a su hijo adoptivo Marshall (nota: es afroamericano) tocar la batería. Resultado: el chaval de trece años se unió a la banda. Con toda esa rareza rodeándoles el eco de revistas como Spin no se ha hecho esperar, aunque yo diría que sus sonidos (en la onda de los canadienses Wolf Parade) estrafalarios con mucha concordancia instrumental y la voz de Ben Verdoes tornándose brillante por momentos a la sombra del lo-fi, han hecho más para expandir su fama en los círculos independientes. Disco homónimo descargable aquí (con bitorrent).



Alondra Bentley
El hecho de que Russian Red fuera un bombazo el año pasado ha despertado las mortíferas mentes musicales de este país, que han descubierto que el folk y el pop se pueden fusionar y hacerse soñoliento. El caso es que el folk español siempre ha existido, pero Lourdes dio el pistoletazo de salida a un género -voces femeninas dream-folk- que las discográficas, con sus vacías arcas, han visto con buenos ojos. Pues sí, Russian Red está hasta en la sopa, y, mientras el mundillo underground español la pone a parir, yo digo ¿y que culpa tendrá esta chica de que la anuncien a bombo y platillo como si los tontos del bote del comercialismo español hubieran descubierto la tierra prometida? (Saludos a Pablo Motos).
Después de este inciso, a lo que voy, hablé de Anni B Sweet hace un mes porque realmente me enganchó su voz, y no menos, Alondra Bentley. Esta británica afincada en Murcia destapa un tono angelical, cuyos orígenes no sabemos si son la divinidad. Una de las cosas que hay que destacar es el disco en general. Mientras con Lourdes y Anni, la atmósfera que crean es encandiladora, Alondra es completa, desde la voz a la guitarra, pasando por la producción, del incombustible Paco Loco. Resultado: un álbum como Dios manda.
Esta no es tan importante como para que esté el disco colgado en Internet asi que, entrar en su myspace, donde tiene colgado la mayoría de los temas.




King Khan & The Shrines

No tengo ninguna duda que iré a ver está explosión de locura rock-blues con algo de revival soul dentro de unos días a Brooklyn. Hablé hace un tiempo de este susodicho individuo, King Khan, que formó otra demente banda junto a BBQ, King Khan & The BBQ Show. Por entonces me regodeaba en la vertiginosidad del punk, el rock'n'roll y mucho derrame de locura. Este grupete son más los primeros Blues Brothers en una jungla. Si el viejo Dan Aykroyd y el difunto John Belushi (Elwood J. Blues y Jake E. Blues, respectivamente) ya fueron un tornado de fuerza 5 (no me canso de escuchar el directo Made in America) estos elementos del rock'n'roll lo llevan a extremos insospechados. Bendito desfase, que se lo digan a Black Lips también. Este es uno de sus álbums, el penúltimo, el único que he encontrado.

15 abr. 2009

2 videos, 2 delicatessens

Con esto de que tengo poco tiempo hoy "pincho" dos videos bastante curiosos que he encontrado esta última semana en mis repasos musicales diarios. Por cierto, se admiten posts de cualquiera que esté leyendo este blog, esto es un blog por/para todos.

Man Man, Rabbit Habbits: los experimentalistas de Filadelfia sacaron su tercer largo el año pasado sin mucho eco en los media, pero, ¿para qué lo necesitan? Ellos se valen de sus múltiples herramientas instrumentales, principalmente sonidos de piano honky tonk, para crear estratosféricas melodías. El video del single de su último álbum, Rabbit Habbits, canción homónima, demuestra que lo audiovisual lo cuidan tanto como lo sonoro: Un relato de amor y violencia bajo fuertes dosis de humor con Fred Armisen, guionista y actor de Saturday Night Live, como protagonista.



Moby, Shot in the back of the head. Del nuevo disco del neoyorquino que estará a la venta a finales de Junio. La curiosidad de este single es que el video ha sido realizado por David Lynch, sí, el mismo de Terciopelo Azul y Twin Peaks. Como todo lo de Lynch, se puede interpretar a-gusto-del-consumidor, disparo por detrás de la cabeza, una cabeza cortada, mucho rayajo intermitente al efecto bruma negra: cosas del mundo de Lynch y su enigmático cerebro. Ah, por cierto, la canción no va más allá del estilo ambiental-chill al que Moby recurre muchas veces.

13 abr. 2009

Camino: No es una peli-denuncia


Ya desde el comienzo sabes que esta película te va a impactar de lleno. Quizás la mejor lectura que tiene este film es que tiene muchas lecturas, valga la redundancia. Es una historia de la Vida, pero también del camino hacia la Muerte. Es una historia de Amor, pero también de Maldad. Es una historia del Opus Dei y el fanatismo que reside en esta secta. Posiblemente, este último aspecto es que el se hayan guardado muchos al salir del cine; olvidan la poética y la espiritualidad del film.

La historia es estremecedora. Basada en varios hechos reales, Javier Fesser, al que he visto hacer cine del barato con Mortadelo y Filemón, y comedia absurda pero graciosa con El Milagro de P.Tinto, escribe y dirige un relato que acongoja el corazón de cualquiera. Es una de las cosas que más destaco del filme, su buen hacer a la hora de escribir una historia ardua y difícil. Y es que en España se escribe mal, bastante mal, desaprovechando los buenos directores que tenemos. Incluso te pueden hacer Ministra de Cultura si escribes una mierda de guión sobre jovenes que viven la vida de forma salvaje (Mentiras y Gordas, recién estrenada, escrita por la nueva Ministra).
Lejos de sarcasmos, Camino es brillante y excesiva al mismo tiempo. Presenta unos personajes bien definidos, Fesser se toma su tiempo para ello. Conmueve el dolor del padre; indigna las ideas de la madre; angustia la tortura interna de la hermana; sonreímos con la visión de la vida de la niña, a propósito, guapa y un prodigio de actriz, Goya a Actriz Revelación (Nerea Camacho). Los sueños cargados de metáforas, son poéticos, bastante exagerados en ciertos momentos, pero acompañan la maravillosa narración, lenta pero cuidadosa. Descontento me han dejado ciertos detalles de la banda sonora. Brillante como lloran el piano y el violín, pero innecesaria la aparición de la canción Cigarettes de Russian Red; encajonada en la primera escena que aparece, y realmente desafortunada en la segunda.

Vayamos a lo fácil, a lo que no hay que hacer después de ver una película: una historia sobre el Opus Dei. Indudablemente, no habría relato sin el contexto. La película ya se encarga de retratar la verdadera cara de esta secta, llamemos a las cosas por su nombre, protegida por la Iglesia Católica desde hace años. Una organización lava-cerebros que funciona a contracorriente de la sociedad, tomando la dirección de la opresión, la represión y la tiranía. Son asociales, sí, que no se identifican con la sociedad y no hacen esfuerzos para integrarse con las personas corrientes, al contrario, animan a sus seguidores a recrudecer sus valores. Es el contexto, y domina toda la película, y en eso se basa una historia que juega por doble camino contínuamente: doble intención, doble espiritualidad, doble personalidad de los personajes de la madre y la hija mayor que se debaten entre el rigor religioso del Opus y la humanidad de cualquier persona.

Me alegran muchas cosas de esta película: que se haya escrito una historia donde se muestre la desagradable cara del Opus Dei, que se haya escrito una historia donde se aborde el tema de la Muerte de forma tan espiritual y soñolienta, que se haya escrito una historia tan llena de vida. Y en resumidas cuentas, que este dramón, con seguidores y detractores por igual, se ha hecho en España, donde hay escasez de buenas escrituras. Merecido Goya a Mejor Película. No te quedes con que es una peli-denuncia, mira hacia los sentimientos más puros tan bien plasmados.

Podeis verla y descargarla aquí.

10 abr. 2009

Pete Doherty, Grace/Wastelands

Ya no es Pete, es Peter, el viejo y demacrado Peter. Sin embargo, resucita entre los muertos, aunque nunca sabemos si estuvo muy vivo o tan muerto. y se saca de la chistera un disco sensacional, que ha pegado un tortazo en la cara a todos aquellos que prejuzgaban el disco en solitario del inglés sin escucharlo, servidor incluido. Claro que podemos hacer prejuicios, yo intento hacer los mínimos, y si los tengo los intento limpiar probando lo contrario. Por eso escuché este Grace/Wastelands (gracias a Charly también), y mi escéptica mente siempre hace alusión al cine para poner títulos: Pete Doherty es Este muerto está muy vivo.

Rompamos el puzzle y analicemos el disco por partes. La mayoría de los temas descansan sobre una base acústica; ello hace más audible la voz de Doherty, cuya tonada (como dirían los Chanantes) es realmente única. Arcady muestra esa peculiaridad que siempre ha caracterizado a Pete, del susurro a los tonos altos, una voz de polígrafo. El inglesito se lo toma con calma, nada de desgañitarse, es un álbum bien hecho sobre la vida, la muerte y el amor, moldeado a su forma, con su poética. El tema más resultón es Last of the English Roses, el single, ¿no faltaría aquí un tipo llamado Carl Barat?. Una pieza que tiene mas miga que comer. Rezaré a cualquier Dios día tras día para que estos dos individuos se vuelvan a juntar.

Pese a la vistosidad de la acústica, Grace/Wastelands tiene el complemento de una producción brillante. Al frente de ella estuvo Stephen Street (Blur, Morrissey...), y Graham Coxon colaborando a la guitarra. El ex-Blur (o de nuevo Blur este verano) sacará nuevo álbum en solitario próximamente. Una prueba de que la producción aporta cierta dinámica es Sweet By and By: Pete se atreve con un jazz. Me pongo con Palace of Bone (la siguiente pista) y los primeros acordes me meten en una banda sonora de carretera americana, y no es porque vaya en bus camino a Boston, es porque la letra me cuenta esa historia con unos sonidos de este lado del charco contrarrestados por la flema británica. Este video que encontrado no es oficial.



Llego a Sheepskin Tearaway, una historia de amor en la que aparece la colaboración de la cantante Dorothy Allison. En I am the rain vuelve a respirar como un "Libertine", además de dejarnos una de sus perlas metafóricas: muchos significados escondidos detrás de la metereología. New Love Grows in Trees, ya sólo el título llama la atención y la letra mece uno de los temas preferidos de Doherty, la muerte: Si estás aún vivo/Cuando tengas 25/¿Debería matarte como me dijiste?

El todo es una mezcla de la brillantez de Doherty como artista (su tonada y su don como poeta), es decir, una cierta marca de agua de personalismo, esos arranques de joven rebelde que nos lleva a Libertines y, por tanto, a la época buena de la música británica de este siglo (y mira que hay poca en estos nueve años), aires de britpop que Graham Coxon da como idea general, y alguna recaídas en sus últimos trabajos con Babyshambles, y con recaídas no quiero decir que es algo malo. Un disco ameno y que ahonda en el interior, de esos que hace reflexionar en cada canción para terminar diciendo: "También sabe hacer música este tipo sin estar hasta arriba".

8 abr. 2009

Arcade Fire: Miroir Noir

Este documental de Arcade Fire conmueve cada uno de los sentidos. Una experiencia para el televidente que ahonda en lo más profundo de nuestros sentimientos. Si ya lo hacen los sonidos de este combo canadiense, la sincronización de imagen y música pone los pelos de punta.

Es el relato poco usual de como los de Montreal hicieron su segundo disco, Neon Bible (2007), y la consecuente gira. Olvidaos de aquellos documentales hechos para llenar el vaso de ego de las bandas: peripecias, locuras, comentarios, fiestas, y demás chorradas; de esos hay miles, como el Lord don't slow me down de Oasis. Miroir Noir es un puzzle de imagenes filmadas la mayoría por el maestro Vincent Moon (La Blogotheque) y construidas por los miembros de la banda y el director, Vincent Morisset. Como bien dice Win Butler (líder del grupo): "los shows en directo filmados son aburridos"

Cada toma penetra en tu retina; cada canción estremece tus oídos; una energía invisible que flota en el ambiente, porque si hay una palabra para definir este film es energía. Su música representa la verdad, la esperanza, lo místico, lo mágico, lo verdadero. La línea de teléfono que abrieron a propósito del lanzamiento de Neon Bible dejó mensajes de los sentimientos reales de la gente de a pie. Ello lo reflejan en el documental, porque ellos se sienten parte de eso, y así es como surgen sus apoteósicos conciertos.
Además, desnudan su opera-pop de instrumentos milimétricamente sincronizados, monstrándonos el proceso de "fabricación" de las canciones. Lástima que no hayan hecho hincapié en las letras de Butler y se hayan limitado a la instrumentración y las "tonadas".

Aquí podeis verlo vía Pitchfork.

6 abr. 2009

Kurt Cobain. 15 años de su muerte


El Club de los 27: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones, Kurt Cobain, Richey James, Ron Mckerman, todo ellos fueron estrellas del rock que murieron a los 27 años. Mera anécdota, sí, porque otros murieron antes de esa edad, como Buddy Holly o Sid Vicious, y otros después.

Hagamos blogerismo mainstream por un momento, pues no se comenta otra cosa estos días que el decimoquinto aniversario de la muerte del líder de Nirvana. Sin embargo, escribamos esto diferente, como siempre, dejémonos de obituarios póstumos, alabanzas al mito y repasos de su vida. Ya sabemos la depresión que estaba sufriendo Kurt, su adicción a las drogas y el terrible remordimiento de conciencia que sufría por el éxito de su banda. Pero, ¿qué es lo que se pasó por su cerebro para volarse la cabeza? (aunque también hay teorías conspirativas que hablan de que fue mandado asesinar por Courtney Love).

Pongamos que eres Cobain. Padres jóvenes divorciados desde que eras pequeño, te empieza a gustar la música y eres un fanático del punk-rock. Vives cerca de Seattle, en el estado de Washington, donde hubo un tremendo panorama musical en los '60 (The Sonics, The Kingsmen). Empiezas a tocar con un amigo llamado Krist Novoselic. Sacas un primer disco llamado Bleach con una compañía independiente. El álbum no cuesta más de 600 pavos; a ti te gusta, y tienes unas ideas muy claras de lo que quieres para la música, eres algo idealista y estás enfadado con todo, lo que se refleja en tus letras. Tras Bleach fichas por una discográfica grande. Ya notas como quieren hacer ellos las cosas, a su manera, no te gusta, aún así sacas un discazo, uno de los mejores de la historia, Nevermind, y empiezas a darte cuenta de todo lo que se te viene encima. Se ha creado una cultura juvenil ( el grunge) de la que tu banda es la abanderada, tu canción Smells Like Teen Spirit la desgastan en la radio y en la MTV. Es el principio del fin.

El resto de la historia es conocida: Kurt conoce a Courtney, tienen una hija. Kurt no aguanta que su música sea un instrumento comercial. Kurt no disfruta ya haciendo música. Kurt se intenta suicidad en Roma. Kurt se intenta rehabilitar de las drogas. Kurt se acaba suicidando en Abril de 1994.
Algunos pensarán que es un suicidio justificado, eres una estrella del rock, tu cabeza no funciona bien tanto porque esta innato en ti como por las drogas y el alcohol, la locura te lleva a quitarte la vida. Pero Kurt Cobain meditó su suicidio, no fue cuestión de un calentón que le dio, él no vio otra salida, sentía que no podía apaciguar su conciencia. Le hacía daño a los oídos ver lo que habían hecho con su música, ni siquiera quería seguir tocando, la pasión de su vida. ¿Comprendible? Cada uno tiene su juicio.

Desde luego no se le pasó por la cabeza aislarse del mundo en una casita en las montañas en "a tomar por culo". Además, vista la mitificación en la que se ha convertido su personaje, creo que este hombre, allá donde esté, se suicida a diario, seguirá siendo una persona atormentada por el aparato comercial; chorrimierdas como el jerseicito de rayas incluida.

Os dejo con, para mi, la mejor canción de Nirvana, y quizás una de las más violentas: Viólame, viólame/ódiame/hazlo, hazlo otra vez/desperdíciame escribió.

3 abr. 2009

Noticias variadas

Recupero el aliento de la música y vamos a darle un poco de dinámica a la escritura:

- El miércoles por la noche se celebró la final del Proyecto Demo 2009. La iniciativa de Maraworld está bien vista desde el mundillo musical, sin embargo, no tiene la repercusión de público que se merece, además de resultados de futuro dispares. El año pasado ganó Gentle Music Men, los cuales no han gozado de tanta repercusión mediática como Templeton, por ejemplo, semifinalista ese mismo año. De cualquier manera es una plataforma para lanzar a nuevas bandas ganen o no (We are Standard y El Columpio Asesino han sido algunos de sus ganadores). Una sala Heineken con densidad baja (me cuentan desde Madrid) vio a Ratolines llevarse el máximo galardón que otorga el jurado. Una banda de Alcásser (Valencia) que hace una especie de western-pop por momentos meramente instrumental; suenan a una cuasi banda sonora apadrinada por Tarantino. Una propuesta muy interesante que ya me recomendó la otra pluma de este blog, VCS. Son una planta bonita que crece en una selva de especies similares; veremos hasta donde crece, de momento, como cualquier ganador del Proyecto Demo, al FIB.
Se quedaron en semifinales unos amigos, Bleach, de los que hablé en uno de los primeros post de este blog. Tengo una buena corazonada para su rock "powerizado".

- Nuevas canción y disco para una banda cuyo adjetivo es: "acojonante"; además de buenos son un auténtico tornado sobre el escenario. Sus sonidos hacen despertar el hooligan que llevamos dentro, Kasabian. Vuelven cargados de la electrónica con la que ya bañaron Empire (2006), su segundo largo, y quizás aun más con este tercer disco que verá la luz en Junio, West Ryder Pauper Lunatic Asylum. De nuevo crean la atmósfera para la banda sonora lunática de las películas británicas autodestructivas, delincuencia callejera, trapicheos, drogas, juego, alcohol y sexo. Cuidado que no les coga mano Guy Ritchie para su próxima película. Vlad de Impaler es su primer single que ya tiene vídeo y se puede descagar gratis en su web hasta el día 4.


Kasabian - Vlad the Impaler from Kasabian on Vimeo.

- Volvemos a las listas. La gente de la NME ya no sabe que inventarse y categoriza todo-lo- habido-y-por-haber. De vez en cuando les sale una idea de sus abultados cerebros rellenos de mierda y se inventan una lista en condiciones como esta: las mejores canciones protesta. Todo esto a propósito de las protestas de Londres estos días con la reunión de las mayores potencias del mundo. Ahora que lo viven ellos en sus carnes sí, pero estos disturbios son disparos de perdigones comparados con los de Seattle (1999) o Génova (2001). Los británicos y su ombligo; ya tengo tema para escribir un libro.
En la lista aparecen piezas como el terrorífico alegato anti-guerra de Metallica en One; antes lo hizo Black Sabbath y las referencias satánicas de Ozzy Osbourne en War Pigs; las luchas contra el imperialismo cultural que retrató en el himno Fight the Power de Public Enemy; y el poeta de de la música, Bob Dylan, en una de sus muchas canciones-protesta, A Hard Rain's A Gonna Fall: imágenes de muerte, contaminación y decadencia.

2 abr. 2009

Lejos de la tierra quemada: las cosas bien escritas


Creo que pocas veces me puedo acordar de un guionista que haya creado más de dos guiones tan bien escritos, no solo por su corrección narrativa sino también por la brillantez de los mismos; al menos del cine moderno (últimos veinte años). Guillermo Arriaga es uno de esos escritores: Amores Perros, 21 Gramos, Babel; son tres de los mejores films de la última década, todos de la mano de Alejandro González Iñárritu, su media naranja cinematográfica.

Su ruptura desencadenó que el primero se pusiera también a las funciones de director; ya sabéis, las ambiciones de unos y de otros siempre hacen que el mayor perjudicado sea el arte, y a posteriori el público. Y ocurre con este cuasi debut como realizador, Lejos de la tierra quemada, le falta el toque Iñárritu: es mejor la pareja que un solo. Sin embargo, la brillantez del guión aparta a un lado los posibles retoques visuales para conmovernos con una historia a tres bandas, un puzzle de piezas cronológicas sobre la mesa que tenemos que montar. Es decir, a lo que nos ha acostumbrado el mejicano con esas tres obras llamadas Amores Perros, Babel, y particularmente con especial esplendor narrativo en 21 Gramos.

Una historia turbulenta en sus tres caras, algo "jevi" y directa a la pupila del espectador, sobre todo por el atormentado personaje de mirada vacía que interpeta de forma magnífica (una vez más) Charlize Theron. Una vez más la frontera EE.UU-Méjico ofrece un inhóspito paisaje al relato. Aridez y silencio, historias de una demografía tremendamente explotada en la historia del cine, y de la que todavía queda mucho por hablar (sigo esperando una buena película sobre los espaldas mojadas). Sin ir más lejos, ahí está el éxito de No es país para viejos, aunque ahí realmente entramos en el campo de la literatura.

Podéis verla aquí, y por cierto, no pongo el trailer porque simplemente es una puta mierda. Menos mal que he visto la peli antes que eso.