28 ene. 2009

El bueno y el malo

Franz Ferdinand y Animal Collective: protagonistas en las radios, alabados por las críticas, desgastados por las revistas, inundan la blogosfera...Tras 28 días de año no hay otro tema de conversación en la música alternativa. Cada banda es buena a su manera, pero en esta película que os voy a contar hoy, hay un bueno y hay un malo.

Empecemos por lo malo. Franz Ferdinand para desayunar, Franz Ferdinand para comer, Franz Ferdinand para merendar y un poco más de Franz Ferdinand para cenar. Es decir, hype, hype, hype y otro hype. Las lenguas de muchos críticos de música no salen del culo de Alex Kapranos desde que se dio a conocer el tercer álbum de los escoceses, Tonight: Franz Ferdinand. Que si tremendas piezas rompe-pistas, que si mucha más electrónica bien gestionada, sí, sí, todo eso esta muy bien, son muy buenos haciendo bailar a la gente, pero como decía Quico Alsedo esta mañana es música para cuando vas pedo. No odio al grupo de Glasgow, es más creo que son una de las bandas más influyentes de este siglo, pero me produce urticaria que llamen buena música a lo que hacen. Son un grupo bueno -sin más- producto de la tremenda maquinaria industrial de la música británica; es una banda de hypes para que la NME actúe de pregonero. No quita eso que disfrute con sus ritmos pegadizos a base de rascar y rascar la guitarra como hacían en Do you want to o Take me out, himnos generacionales, y ahora con los arreglos artificiales en Ulysses. Son un producto, sí, pero el que no sean la cosa más rara del mundo (alguna que os saque) y que guste a mucha gente no significa que haya que despreciarlo. Aunque a las cosas hay que llamarlas por su nombre.



Aunque Animal Collective son los buenos en esta historia que os cuento hoy, escasos y fieles lectores, estoy a reventar de leer críticas de Merriweather Post Pavilion, recién-salido-del-horno álbum de la banda afincada en Brooklyn, aunque no tan reciente porque ya se filtró hace mes y medio. Los medios se algolpan en llevarse las manos a la cabeza de lo increíbles, extradimensionales, cósmicos y espaciales que son sus sonidos, y es que debe ser que nadie ha debido escuchar sus ¡ocho! discos anteriores. Sí, este es el noveno largo de la banda nacida en Baltimore hace diez años, y sí, es realmente extraodinario. Animal Collective es esa banda para la que hay que inventar un nuevo género musical llamado Animal Collective, mezcla de rock, psicodelia, electrónica, estética avant-garde, ruido, experimentalismo, melodías puras y sucias, intrumentos exprimidos, etc...Son los actuales auténticos científicos y exploradores de los sonidos, capaces de descubrir campos sonoros lejos de nuestro alcance y maniobrar con ello como si fuera plastelina. Hace poco me comentaba en una entrevista el teclista de Templeton. Jimmy: "Les escuchas y te preguntas: ¿Cómo coño lo han hecho?....Luego ves el video y dices: "Ah claro, joder, nunca hubiera pensado que se podía hacer eso así". A mí me dejaron enbobado con lo que hicieron para La Blogotheque. Os dejo con una de las canciones de Merriweather Post Pavilion, ¡pillad un buen viaje a otra dimensión!.

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