9 feb. 2009

The Cramps en un manicomio (más regalo de posdata)


Montarse una funeraria de mitos de la música es la solución perfecta a la crisis. Los obituarios ganan la partida a las cogorzas de Amy Winehouse, las peleas de hooligan de Oasis y el traje de Espinete de Brandon Flowers. El último en irse al otro barrio, Lux Interior, líder de The Cramps, aquellos punkies-garajeros de la escena neoyorquina de finales de los setenta. En estas, encuentro un vídeo de una actuación que dieron en el Hospital Psiquiátrico de Napa State, lo que viene a ser un manicomio, vamos. The Cramps y un manicomio, como el tornillo con la tuerca encajaban perfectamente; lo que me pregunto es si aquella actuación ayudó a los pacientes del hospital. Lo dudo bastante, no les estaban ofreciendo melodías ñoñas Coldplay o voces espirtuales de Fleet Foxes para relajarles, sino un torbellino de punk, garage y rockabilly salvaje. He ahí a los locos en su salsa, disfrutando de su locura. Dice Lux Interior al principio: "alguien me ha dicho que estais locos, aunque no estoy muy seguro de ello". El propio video es un cuadro de lo que disfrutaron aquellos enfermos mentales, ellos y su mundo, y lo felices que serían seguramente: ¡dulce locura!



PD: OS DEJO UN REGALO HOY. Ya que estamos con la risa en la boca, en cinco minutos de vaguería de mis horas laborales me he descojonado con este video que está entre lo más visto en Youtube. Un chaval de siete años sale del dentista donde le acaban de sacar un diente. El crío, David, tiene un coloque de aupa por la anestesia: "no siento nada", dice. "Me siento bien continúa", como un hippie cargadito de ácido y empieza a deleitar con un show que el padre grabó y colgó en la Red. "¿Es esto la vida real?", balbucea el chaval (aquí se me han ido ya las carcajadas y he tenido q propagar el vídeo por la redacción). El viaje sideral del pobre niño continúa dejando perlas como, "tengo dos dedos", "no puedo ver nada", seguido de un ataque de locura y un "tienes cuatro ojos" (el acabose). Menudo cuelgue, que no debe estar muy lejos de la melopeas que nos agarramos cada fin de semana; para ponernos una cámara a todos. En fin, yo con estas, he pedido cita para el dentista esta tarde.